LAS PRÁCTICAS DE RIESGO

1. Conceptos Básicos.

Antes de empezar tenemos que tener claro los conceptos básicos que se van a tratar en este tema:

● Riesgo: en el ámbito sanitario se entiende por riesgo la probabilidad de sufrir un daño para la salud. En nuestro caso se refiere a la probabilidad de adquirir una ITS/ETS o un embarazo.

● Factor de riesgo: toda variable cuya presencia aumenta la probabilidad de que el daño se produzca. Por ejemplo desconocer que existen las ITS/ETS o no saber usar el preservativo.

● Comportamiento de riesgo: conducta que conlleva la exposición a adquirir una ITS/ETS o quedarse embarazada. Por ejemplo la penetración vaginal sin preservativo.

● Comportamientos preventivos: prácticas sexuales que se realizan de forma que el riesgo se elimina o es minimizado.

2. Factores de Riesgo.

Se han identificado y agrupado las variables más comunes por las que las personas llevan a cabo prácticas sexuales de riesgo:

– Actitudinales: nula o baja percepción de riesgo y falta de reconocimiento positiva del entorno hacia el sexo seguro.

– Instrumentales: desinformación o información errónea, déficit de habilidades y obstáculos para acceder a los instrumentos de prevención.

– Justificaciones más frecuentes: aspecto externo, conocimiento o confianza personal y consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas.

3. Comportamientos Sexuales de Riesgo.

Las conductas consideradas como comportamientos de riesgo son aquellas que hacen que esa persona tenga más probabilidades de sufrir las consecuencias de estas prácticas sexuales. Los comportamientos más comunes entre los adolescentes son: prácticas sexuales sin preservativo, abuso de drogas y/o alcohol, tener varias parejas sexuales…

La razón por la cual las personas que aún estando informadas de sobre estos riesgos, practican comportamientos de riesgo es porque las consecuencias positivas de las relaciones sexuales (obtener placer) son a corto plazo y más probables, mientras que las consecuencias negativas (enfermedades de transmisión sexual, o un embarazo prematuro) son, según su percepción, menos probables y a largo plazo.

Según este planteamiento las consecuencias positivas inmediatas, breves pero seguras, tienen más peso sobre nuestro comportamiento que la posibilidad de tener consecuencias negativas, graves, en el futuro.

4. Cómo Fomentar los Comportamientos Sexuales Preventivos.

FACTORES PREDISPONENTES: Los que motivan a cambiar el comportamiento.

La información.

El disponer de los conocimientos relacionados con los cuidados de la salud y las medidas preventivas que permitan llevar a la práctica comportamientos de sexo seguro. Para ello es fundamental conocer:

– Los métodos anticonceptivos y el grado de seguridad de los mismos. – Las vías de transmisión y las medidas preventivas de las ITS. – Los primeros síntomas o señales de alarma ante una ITS.

La actitud.

Se refiere a interiorizar criterios que permitan percibir el grado de riesgo que se puede correr en una situación determinada. Por ejemplo, considerar que sólo las personas promiscuas, que mantienen relaciones homosexuales o que consumen drogas pueden infectarse por ETS, hace que las personas que no tienen esas características se sientan libres de riesgo.

Los valores.

En el entorno de la persona existen unos valores que inciden tanto en las conductas que se quieren modificar o eliminar, como sobre las que se quieren promover. Uno de los valores más extendidos entre los jóvenes es sexo = penetración, de ahí que en muchas ocasiones, ante la ausencia del preservativo, el joven sólo vea dos alternativas: la penetración o la abstinencia y no se plantee el sexo sin penetración. El valor que más favorece el comportamiento preventivo es sexo= placer sin riesgo que va asociado a un concepto de relación sexual amplio, no focalizado exclusivamente en los genitales ni en la penetración como meta.

FACTORES FACILITADORES: Inciden cuando la persona tiene intención de cambiar, tanto de forma positiva como negativa.

Las habilidades.

Habilidades manipulativas: saber colocar correctamente un preservativo, uso adecuado de otros métodos anticonceptivos, estimulación de otras zonas erógenas.

Habilidades sociales: las que hacen referencia a la obtención de anticonceptivos, de su utilización, de ayuda y recursos.

La existencia y accesibilidad de recursos e instrumentos.

Estos factores permiten llevar a la práctica los comportamientos preventivos, por ejemplo la existencia y/o facilidad de acceso a útiles como preservativos y/o a diversos centros e instituciones relacionadas con los jóvenes, como las consultas jóvenes, teléfonos de información…

FACTORES REFORZANTES

Vienen dados por las consecuencias personales que de su comportamiento extrae cada individuo (si le ha resultado agradable o no su forma de proceder), y la respuesta que el medio (pareja, grupo de iguales, familia, medios de comunicación, etc.) proporciona tras la realización de la conducta saludable. Si esta reacción es positiva decimos que tiende a reforzar la nueva aparición del comportamiento, mientras que si la respuesta es negativa (o, incluso, neutra) se fomenta que no se vuelva a repetir y, por tanto, que no se instaure como patrón de acción.

Por ejemplo, si un miembro de la pareja se enfada cuando el otro propone el uso del preservativo aumenta la probabilidad de que en la próxima relación no se utilice el preservativo, o si los amigos ridiculizan a un joven cuando les explica que el fin de semana tuvo una relación sexual en la que no hubo penetración sino sexo más seguro.

5. Consecuencias de las Prácticas Sexuales de Riesgo.

Existen dos consecuencias principales que se derivan de las prácticas sexuales de riesgos, las ITS/ETS, infecciones o enfermedades de transmisión sexual, y los embarazos.

Las ITS/ETS son infecciones cuya transmisión se realiza, fundamentalmente, a través de las relaciones sexuales con personas infectadas. Hay ITS cuya transmisión se produce por contacto sexual con una persona infectada, como la gonorrea, herpes genital, chlamydias, etc.… Otras tienen diferentes vías de transmisión, como el VIH/ SIDA y las hepatitis víricas, que se transmiten a través de la sangre, semen y flujo vaginal. Además existen infecciones como la sarna y la pediculosis del pubis (ladillas), que pueden ser adquiridas también, además del contacto directo, por contacto con ropas u objetos contaminados.

La manifestación sintomática de estas enfermedades es muy variada, los más frecuentes son: supuración uretral, flujo vaginal, ulceras genitales, verrugas genitales o inflamación del glande. Pero antes se pueden presentar otros como manchas en la piel, molestias al orinar, dolores en las articulaciones o supuración por el recto.

Por último pueden cursar sin sintomatología al principio de la infección o bien pasar desapercibida, como en las hepatitis víricas o el VIH.

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